lunes, 12 de enero de 2009

Atisbos Analíticos No 98, Santiago de Cali, enero 2009, Director, Humberto Vélez Ramírez, profesor del Programa de Estudios políticos y Resolución de Conflictos, IEP, Universidad del Valle; presidente de ECOPAZ, Fundación Estado*Comunidad y Paz,”Por un nuevo Estado para un nuevo País”, atisbosanaliticos@gmail.com , hvr@coldecon.net.co
Para acceder a los Atisbos, atisbosanaliticos2000.blogspot.com



EL DEL XXI, EL SIGLO DE LOS DERECHOS
HUMANOS COMO PRÁCTICA POLÍTICA.

Hacia una lectura neomarxista del problema

Abstract

1. Los derechos humanos no son un simple asunto académico, su dimensión ideológica también es central aunque, en la actualidad, se sobre-impone su carácter político práctico.
2. Al hablar de derechos humanos no se trata sólo de hechos faustos sino también infaustos, al fin y al cabo, “ser humano es aquel que, poseyendo dos rostros, es capaz de ascender como ángel a las cimas de la bondad, como de descender como demonio a las simas de la perversidad”.
3. “Al hablar de derechos humanos postulamos así la necesidad de estudiar, para cada sociedad en particular, el origen y desarrollo histórico de esas reivindicaciones luchadas políticamente desde los sentidos que en cada una de ellas han alcanzado la libertad y la dignidad humanas, ya como representación simbólica ya como realidad, en las distintas etapas de su historia”.
4. “En la segunda parte del siglo la positivización normativa de los derechos humanos fue una nota definitoria..En un mundo en su más elevado momento de desarrollo tecnológico y de sus fuerzas productivas, las relaciones sociales imperantes no fueron propicias al desarrollo moral y humano de los pueblos”.
5. “Para Marx los derechos humanos no son más que los derechos del hombre burgués…una ficción formal orientada a encubrir la exp0lotación y no el camino para la definitiva emancipación humana…Marx se había hecho prisionero de la versión ideológica de los derechos humanos ‘sin lograr entender lo que significan en la práctica…al margen de la ideología”.
6. “El punto de partida del análisis dialéctico de Marx …fue el hombre históricamente situado” y tanto el hombre proletario como el hombre burgués son hombres situados que poseen derechos, conquistados pero “derechos”, distintos pero “derechos”… “Habría que distinguir de derecho a derecho y eso sólo se logra por fuera de la ideología”.

7. “…los ya casi siete años de Uribe han sido los tiempos de un manejo casi exclusivamente ideológico de los derechos humanos…”.

8. “Pero, cojo resultaría evaluar la situación de los derechos humanos durante la presidencia de Uribe por fuera de una caracterización de su forma de gobierno”…

9. “Como estrategia de contención de las guerrillas, la Seguridad democrática, hasta ahora, ha resultado exitosa…”

10. En el 2004, al evaluar sobre el terreno la situación de los derechos humanos en Colombia, la ONU, entre otras conclusiones, señaló: “2. La Política de Seguridad democrática no puede ser considerada una Política de Derechos humanos”.

11. ¿Por qué será que los Mass Media no le han dado la difusión que merece un documento, y también una entrevista, de estos meses en el que con seriedad académica, desde el exterior, se llama la atención sobre el hondo deterioro de los derechos humanos en el país entre el 2002 y el 2008?. “Declaración de Bruselas sobre la Violación de los Derechos humanos en Colombia” (SEPT.2008)

12. “…durante el sexenio de Uribe, a pesar de la honda afectación de los derechos humanos…la bandera por alcanzar reivindicaciones efectivas en materia de derechos humanos la puso muy en alto la Minga de los pueblos indígenas. Desde la acción, con la palabra social y solidaria en la boca, caminó por todo el país. Fue la Minga de los pueblos la que, convertida en vanguardia y pagando de su propia alma colectiva un precio sangriento muy elevado, con sus cinco punto programáticos impuso las dinámicas y los tirmos de las luchas sociales. Su movilización pacífica por medio país, torpedeada de modo antidemocrático por la Seguridd democrática, constituyó una enorme e histórica conquista política”.



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En el plano de lo simbólico, como angélicas han sido imaginadas las sociedades purificadas por la práctica de los derechos humanos- ¿cuantas habrá así en la actualidad en el mundo? – y como demonizadas, aquellas en las que su violación ha constituido una constante - a lo mejor, así lo son en su mayor parte-. De todas maneras, de cara a los llamados derechos humanos, en el mundo actual han primado tres posturas centrales:
1. El Jusnaturalismo que, en sus variadas versiones históricas, reinsiste en descubrir una verdadera, genuina y auténtica esencia humana. De todas maneras, no sobra advertir que los derechos humanos están lejos de ser una mera cuestión especulativo- teórico-académica o una simple historia de su positivización normativa.
2. El Oportunismo neoimperial que, jugando a la ideología, se enrostra los derechos humanos como máscara en procura de velar sus reales propósitos de expoliación, dominación y de atropello donde quiera que haga presencia. Versión particular de esta postura es la de aquellas formas subordinadas de gobierno- la liderada por Uribe es paradigmática en el mundo actual - en las que se hace un uso ideológico de la verborrea discursiva de los derechos humanos para encubrir los atropellos efectivos contra la democracia real. Esta dimensión ideológica de los derechos ocupa un lugar central en el mundo actual
Y 3. El Enfoque histórico de los derechos humanos que se pregunta por las conquistas, en clave de logros positivos o bienes primarios, que los pueblos han logrado para sus miembros en las distintas etapas de sus luchas históricas. Es por esta vía por donde los derechos humanos se transparentan, ante todo y sobre todo, como un asunto político práctico.
Avalando la importancia de la construcción conceptual y del debate teórico, los Atisbos se inscriben en esta tercera posición.



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De acuerdo con la reflexión de Bobbio, los derechos humanos son un signo de los tiempos, signo que nos permite echar una mirada cautelosa pero confiada hacia el futuro. (1) Pero, no sólo se trata de avances humanos y de hechos faustos, expresión de la grandeza potencial de los seres humanos, sino también de retrocesos humanos y de hechos infaustos, manifestación de su inmenso potencial de perversidad. Al fin y al acabo, ser humano es aquel que, poseyendo dos rostros, es capaz de ascender como ángel a la cimas de la bondad, así como de descender como demonio a las simas de la perversidad. El ser humano es capaz del uso de la energía atómica para salvar vidas, pero también de la muerte atómica cósmica. Hasta dónde puede llegar el ser humano en una y otra dirección, constituye algo que sólo el análisis histórico crítico puede discernir aunque de modo relativo. Pero éste sólo se hace posible, primero, si se acepta que la lucha por los derechos humanos es una lucha esencialmente política y, segundo, si se considera esa lucha como parte crucial de la lucha de los pueblos por su emancipación progresiva lo que, de modo práctico, contribuye a la construcción de democracia real.


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Los Atisbos se identifican, pues, con la concepción que de los derechos humanos nos ha ofrecido el profesor Angelo Papaquini de la Universidad del Valle, “Los derechos humanos son reivindicaciones de unos bienes primarios considerados de vital importancia para todo ser humano, que concretan en cada época histórica las demandas de libertad y de dignidad. Estas reivindicaciones van dirigidas en primera instancia al Estado. Y están legitimadas por un sistema normativo o simplemente por el reconocimiento de la comunidad internacional”. (2)
Al hablar de derechos humanos postulamos así la necesidad de estudiar, para cada sociedad en particular, el origen y desarrollo histórico de esas reivindicaciones luchadas políticamente desde los sentidos que en cada una de ellas han alcanzado la libertad y la dignidad humanas, ya como representaciòn simbólica ya como realidad, en las distintas etapas de su historia. Por lo tanto, en algún lugar concreto del mundo la lucha por esas reivindicaciones de bienes primarios, en el orden histórico debió preceder a su conceptualización sistemática y a su positivización normativa. En buena medida, la teoría de los derechos de varias generaciones es una teoría de factura histórica, pero con el inconveniente de que, en su versión liberal, el acceso de la ciudadanía a esos bienes primarios es presentado no como producto de la lucha política sino, más bien, como historia de las benignas concesiones de un Estado magnánimo. Por otra parte, también se incurre en el error de presentar los cuadros clínicos de hondo deterioro de los derechos humanos como “pequeños daños colaterales de endebles errores en la puesta en práctica de la democracia” todo ello solucionable mediante “pequeños ajustes a la ideología liberal” y no como lo que es, “la consecuencia inevitable de las fuerzas productivas en relaciones sociales de explotación”. (3)

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En la segunda parte del siglo XX la positivización normativa de los derechos humanos fue una nota definitoria. Estos, como discurso formalizado, estuvieron a la orden del día. El 10 de diciembre de 1948, 48 de 56 países de la ONU, el 87% de sus miembros, suscribieron la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Tras dos guerras mundiales, tras el holocausto nazi y el drama de los Estados totalitarios, episodios todos ellos anti-derechos humanos, urgía recuperar un horizonte más humano. Esto no obstante, el mundo con celeridad continuó barbarizándose. Vino después la doctrina de la Seguridad nacional en la que se inscribieron las dictaduras latinoamericanas. La Guerra del Vietnam. Los campos de muerte de Camboya. Las atrocidades de Ruanda. El exterminio étnico de la exYugolavia. Pinochet. La invasión de Irak. Las Masacres de Darfur y de Colombia. En un mundo en su más elevado momento de desarrollo tecnológico y de sus fuerzas productivas, las relaciones sociales imperantes no fueron propicias al desarrollo humano y moral de los pueblos.
El documento suscrito por los miembros de la ONU decía que todos teníamos los mismos derechos independientemente de las condiciones de raza, sexo, etnia, clase, nacionalidad y religión. Esto no obstante, enormemente desigual es y ha sido el desarrollo real de los pueblos en materia humana y ello por razones asociadas, primero, a las formas de gobierno imperantes en cada sociedad (en muchas de ellas no cabe la lógica de los derechos humanos); segundo, a las formas predominantes de organización social de muchas de ellas (se trataba de estructuras sociales generadoras de permanente violencia); tercero, al bajo nivel que en la mayoría de ellas ostentaban las luchas políticas y civiles por acceder a los bienes colectivos considerados como importantes para todos sus miembros); cuarto, al predominio de precarias valoraciones sociales de lo humano; y, quinto, a especificidades de la cultura de cada pueblo.
Fue así como más temprano que tarde, por razones históricas y no meramente ideológicas, se fue evidenciando la no universalidad de unos mismos derechos para todos los pueblos del mundo. En el mismo seno de la ONU nunca se volvió alcanzar ese 87% que alcanzó la Declaración de 1948. En la actualidad la conforman 192 miembros, pero cada vez menos países suscriben los Acuerdos Globales.

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En “La Cuestión Judía” Marx presentó su concepción de los derechos humanos. Para el profesor Delfín Ignacio Grueso, “quien quiera entender el pensamiento de Marx, debería tomar en consideración este texto corto y revelador”. (4)
Para Marx, los derechos del hombre no son más que los derechos del hombre burgués, vale decir, del hombre privado al que la sociedad burguesa conduce de modo exclusivo a la búsqueda egoísta de sus fines, “Ninguno de los derechos humanos va, por tanto, más allá del hombre egoísta, del hombre como miembro de la sociedad burguesa, es decir, del individuo replegado en sí mismo, en su interés privado y en su arbitrariedad privada”. (5) Esos derechos no son más que una ficción formal orientada a encubrir la explotación y no el camino para la definitiva emancipación humana. Una crítica directa e importante de la postura de Marx fue la formulada por Claude Lefort (6) para quien, al pertenecer los derechos humanos al campo de lo político, posición no aceptada por Marx, la lucha por ellos se constituía en la posibilidad de una nueva relación con la política. De acuerdo con Lefort esos derechos no podían quedar reducidos al espíritu de la sociedad burguesa sino que estaban asociados a la construcción de sociedades democráticas perteneciendo, por lo tanto, al ámbito de lo político. No se trataba de desprenderse de la problemática de Marx, de abordar esos derechos en su dimensión ideológica, de examinar lo que ellos encubrían y velaban sino de abordarlos, también desde el ámbito de la política. De acuerdo con el chileno Carlos Riquelme, Marx se había hecho prisionero de la versión ideológica de los derechos “sin lograr entender lo que significan en la práctica…quedando ciego ante lo que en el propio texto de la Declaración aparece al margen de la ideología…Lo que Lefort nos muestra aquí es como Marx parece desconocer el alcance práctico de la Declaración de Derechos”. (7)

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El punto de partida del análisis dialéctico de Marx no fue el hombre abstracto, simple sujeto de derechos; ni siquiera lo fueron las clases sociales, a éstas las descubrió en el proceso de investigación, sino el hombre históricamente situado, el hombre que en una sociedad concreta y en un momento dado de su historia produce bienes transformando la materia con su trabajo (El Capital), el hombre burgués de la Declaración de los derechos humanos (La Cuestión judía). Tanto el uno como el otro son seres históricamente situados. Y tanto el hombre burgués como el hombre proletario “poseen” derechos, conquistados pero “derechos”, distintos pero “derechos”. Por lo tanto, al margen de la Declaración y de su listado de derechos, habría que distinguir de derecho a derecho y eso sólo se logra realizar por fuera de la ideología, que es una representación falseada que busca tapar realidades. Esa distinción sólo se logra visualizar en el ámbito de la política y de la lucha de clases. El derecho a la libre competencia ni la va ni le viene al proletario, pero sí tienen que ver con él las libertades de pensamiento, de escritura, de organización, de protesta etc., es decir, el conjunto de lo que podría denominarse los Derechos de los Trabajadores. Por exigencias de subsistencia y de reproducción, algunos de los derechos los tendrá que reconocer el sistema; otros tendrán que ser conquistados en la lucha política y a muchos de ellos, a los humanamente más dignos y elevados, sólo podrá acceder a medida que, en otro contexto de relaciones sociales, vaya marchando hacia su emancipación definitiva.
Como se podrá observar, es desde una mirada así como se logra evidenciar que los derechos humanos pertenecen al ámbito de lo político práctico.


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A escala nacional, los ya casi siete años de Uribe han sido los tiempos de un manejo casi exclusivamente ideológico de los derechos humanos. Se ha insistido y reinsistido en ellos como una forma de tapar y velar su violación efectiva, sobre todo en términos, primero, de afectación de las menguadas reservas de democracia que la sociedad había acumulado y, segundo, de desmonte real de la posibilidad de una paz políticamente negociada. También en Colombia, como ha ocurrido en casi todo el mundo, el precio de la re-guerra, vale decir de la Estrategia de Seguridad democrática, han sido la afectación de la democracia y de las posibilidades de una paz negociada como presupuesto necesario para la protección efectiva de los derechos humanos. En la visión de Atisbos, el problema no es si Uribe es o no es “algún tipo de demócrata”, quizá sí lo es, sino, más bien, si su política de seguridad democrática ha afectado o no ha afectado unos acumulados históricos de democracia incrementando , por esa vía, la violación efectiva de los derechos humanos.
Veámoslo en clave de condensación analítica.

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Pero, cojo resultaría evaluar la situación de los Derechos humanos durante la presidencia de Uribe por fuera de una caracterización de su forma de gobierno. En apretada síntesis la caracterizamos así: se ha tratado de un forma extrema bonapartista de presidencialismo que, apalancada, primero, en una forma espúrea de democracia representativa, segundo, en una dictadura civil mediática con fines de ganar popularidad y, tercero, en la sujeción explícita al centro imperial de Bush, agencia, vehicula y cristaliza los intereses estratégicos de la fracción financiera del gran capital por la vía de una política pública de inspiración neoliberal comunitarista en la que la estrategia de seguridad democrática orientada a la derrota de las guerrillas, impone sus lógicas, dinámicas y ritmos de priorización.
Estos son, entonces, los elementos definitorios de esta forma de gobierno: 1.presidencialismo bonapartista extremo; 2.democracia espúrea de representación; 3.dictadura civil mediática orientada a ganar popularidad; 4. sujeción explícita a un centro imperial 5.predominio de los intereses estratégicos de la fracción financiera del gran capital; 6.política de seguridad democrática orientada casi exclusivamente a la derrota de la guerrilla; 7. neoliberalismo comunitarista.

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Como Estrategia de contención de las guerrillas, la Seguridad democrática, hasta ahora, ha sido exitosa. Las Farc, por cierto, han sido frenadas en su proceso de ascenso y de auge político-militar característico de las dos últimas décadas del siglo XX. ¿Cómo? Mediante una costosa y relativamente orgánica política estatal que, agotada en lo militar, se focalizó hacia las Farc como casi único factor de violencia movilizando, por otra parte, como actores y militantes de la causa de la guerra a unos tres millones de civiles. ¿Consecuencias?
A. Bélicas: militarmente contenidas, las guerrillas todavía no han sido derrotadas encontrándose alejadas de los límites militares y sicológicos más allá de los cuales no queda sino una necesaria capitulación.
B. Políticas: el país ha quedado en manos, primero, de la delincuencia común; segundo, de unos exparamilitares ejecutivos que, no obstante las aparentes resinserción y castigo, le cobraron al Estado, bajo la forma de la parapolítica y de una benigna extradición, la elevada deuda de apalancamiento militar que los sucesivos gobiernos nacionales, regionales y municipales tenían con ellos; tercero, de un reproducido paramilitarismo de nuevo cuño cubierto bajo el nombre de “Aguilas Negras”; y finalmente, de un mesías, mientras más popular menos legítimo, con una amplia base de uribistas de mucho corazón pero sin partido ni ideología.
C. Financieras: el gobierno lo sabía y lo ha experimentado, para una guerra “eterna” no existen recursos “eternos”, por eso fue que en un principio, pensando más en los recursos que en el potencial militar del enemigo, el gobierno se fijó 18 meses para derrotarlo o, por lo menos, colocarlo en condiciones de casi obligatoria capitulación. Vencido ése plazo, éste se fue ampliando de fecha en fecha hasta llegar 2008 como el año militarmente más exitoso para el ejército colombiano. Ahora en el 2009, los técnicos de la guerra a toda hora nos dicen que la serpiente guerrillera ha sido herida de muerte pero que todavía colea necesitando, por lo tanto, otros cuatro años de uribismo para ponerle punto final a la operación Uribe, es decir, para ponerle punto final a un inexistente conflicto armado. Sin Bush en la presidencia; con el hasta ahora antiruribista Obama liderando su estancado neoimperio; con la economía norteamericana mordiendo sólo hacia adentro; con la economía colombiana pagando el costo de la profundización del “subordinaje”, ¿cómo y por dónde alimentar por cuatro años más la ya costosa política de seguridad democrática?. Para salir del atolladero, a un gobierno que ya ha probado en la práctica ser la expresión de los intereses estratégicos del gran capital- recordar por ahora la reforma laboral y el manejo a la cuestión de las Pirámides- sólo se le podrá ocurrir acudir al recorte de lo social.
D. Culturales: durante el sexenio de Uribe los niños han aprendido que a los enemigos políticos se los derrota eliminándolos mientras que una masa crítica de mayorcitos ha asimilado que los conflictos sociales sólo se resuelven por el método de las armas. Por lo tanto, una paz lograda mediante la combinación del fusil, de la intolerancia y del odio no podrá ser sino una paz culturalmente desgraciada. En una sociedad así, sólo se enhebrarán valoraciones sociales polarizantes; por esa vía, sólo se logrará reconfigurar un país materialmente desarmado pero simbólicamente armado. Es decir, una paz a la colombiana como nos lo ha logrado evidenciar el escrutinio histórico.
E. Finalmente, la otra gran consecuencia de la política de seguridad democrática ha sido ética: durante este sexenio muy prácticamente nos han enseñado a todos que, en caso de guerra, todo ésta permitido, que todo vale, que existen perversidades en las cuales es necesario incurrir. Para un alto porcentaje de colombianos pecados veniales, por necesarios, han sido el corte de manos guerrilleras por cinco mil millones de pesos, la irrupción violenta del ejército colombiano en territorio ecuatoriano, la premiación económica a agentes del Estado por presumir o aparentar estar cumpliendo su obligación de capturar, afectar o matar enemigos, los miles y miles de falsos positivos, la captura masiva de miles de campesinos “con tal de que caiga un guerrillero”, la yidis política generadora de una reelección presidencial, la empatía social y estatal y empresarial con los paramilitares…Esa versión radical y deformada de la ética de la situación que pregona que “bueno y lícito es todo lo que yo hago o hacen mis amigos y los amigos de mis amigos y malo e ilícito todo lo que hacen mi enemigo y sus amigos”, es una valoración social moral que, animada en el espíritu de la seguridad democrática, ha regulado muchas conductas colombianas durante este gobierno.
Como ya insinuamos, un cuadro así, no sólo afectó sino que ahondó la violación de los derechos humanos.

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El pasado 10 de diciembre 43 países de la ONU estuvieron examinando la situación de los derechos humanos en Colombia. La materia prima a elaborar la constituyeron tres documentos, el primero un Informe del Gobierno de Uribe, el segundo un documento de ONGS colombianas y el tercero, un documento sobre las 27 recomendaciones que la Onu le hizo al gobierno de Colombia para enfrentar la situación de los derechos humanos en el país.
Se debe recordar que, entre febrero y marzo del 2004, la Onu examinó sobre el terrero el estado clínico de los derechos humanos en el país llegando a tres conclusiones: 1. La situación de los derechos humanos ha empeorado haciéndose cada días más grave; 2. La Política de Seguridad democrática no puede ser considerada una Política de derechos humanos; y 3. El cuadro clínico de los Derechos humanos podría mejorar si el gobierno acogía las 27 recomendaciones que la Onu le había hecho. (8) Como se podrá observar, ya en el 2004, la Comisión de la Onu, sobre la base de un diagnóstico en terreno de la situación, llegó a una conclusión radicalmente distinta a la del gobierno según el cual la vigencia de los derechos humanos se había recuperado siendo éstos, por otra parte, “el eje cardinal para recuperar el orden y la seguridad del país”. (9) Ahora en diciembre del 2008 en medio del escándalo nacional, pero, sobre todo, internacional, por los masivos “falsos positivos” (miles de jóvenes asesinados por agentes del Estado y mostrados ante sus superiores como guerrilleros como una forma de ganar puntos para sus ascensos militares), el expresidente del Estado colombiano, Estado internacionalmente cazado in fraganti, no tuvo empacho en discursearle al mundo en la Onu, “" Siento verguenza por esta situación. Pido perdón a las victimas y prometo que ninguna de esas acciones quedara en la impunidad”.

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Por economía de espacio y tiempo, no vamos a sobreabundar, pero en Colombia, no obstante que urge una Política integral de Seguridad, empezando por la seguridad alimentaria, una política de derechos humanos no cabe dentro del espíritu y, ni siquiera, de la letra de la Estrategia de Seguridad democrática. ¿Por qué será que los Mass Media no le han dado la difusión que merece un documento, y también una entrevista, de estos meses en el que con seriedad académica, desde el exterior, se llama la atención sobre el hondo deterioro de la situación de los derechos humanos en el país entre el 2002 y el 2008? El primero fue el amplio y sesudo Informe llamado “Declaración de Bruselas sobre la Violación de los Derechos Humanos en Colombia”, producido por “El Tribunal Internacional de Opinión” del Parlamento Europeo en septiembre del 2008. Este tribunal fue presidido nada más y nada menos que por el sacerdote y sociólogo belga Francois Houtart, tan conocido en nuestro medio que, de acuerdo con la Encuesta de Inestco a los jóvenes universitarios colombianos, sus estudios figuran entre los más leídos e influyentes en las universidades colombianas. (10) Pues bien, en una condena de más valor moral y político que jurídico, así concluyó el Tribunal: “En función de estas consideraciones…el Tribunal confirma las sentencias de los Tribunales Internacionales de Opinión precedentes y declara: al Gobierno de Colombia culpable de crímenes contra la humanidad. Se espera, al contrario, que se tomen iniciativas para parar las violaciones que se cometen en el país y apoyen la construcción de una sociedad democrática, sobre la base de negociaciones políticas y de instituciones renovadas”. (11) Por otra parte, cuatro días antes de la reunión de Ginebra para examinar el caso colombiano, más en concreto el 6 de diciembre del 2008, Gorka Castillo entrevistó al abogado español Mauricio Valiente miembro coordinador del grupo de especialistas forenses llamado “La Plataforma La Justicia por Colombia”, grupo muy metido, sobre el terreno, en el estudio de las llamadas ejecuciones extrajudiciales en el país. En opinión del abogado, esas ejecuciones venían desde el 2002 y, parcialmente, habían sido financiadas “con fondos de la Cooperación Internacional”. Se calcularían en 2.100 las víctimas. Habría un documento secreto de 15 páginas del Ministerio de Defensa Español conocido por el Grupo de la “Plataforma”. De acuerdo con Valiente, este documento contradecía al presidente Uribe que negaba que existiese una política de recompensas. Señaló el abogado que al conocerse en Colombia que 20 jóvenes de clase baja desaparecidos en Soacha, habían sido asesinados y presentados ante la sociedad como guerrilleros para cobrar recompensas, Uribe había montado en cólera contra el autor de tan falaz información, pero que en los días subsiguientes le había bajado el tono a las agresividad reconociendo que esa atrocidad era “cierta, aunque no generalizada, en unas fuerzas armadas modélicas con los derechos humanos”. Finalmente, Valiente enfatizó que en Colombia se estaba produciendo un cambio “en las maneras de violar los derechos humanos”: los autores más importantes de las violaciones ya no eran los grupos paramilitares “sino que ahora son miembros de las fuerzas de seguridad del Estado y militares” con el agravante de que “los fondos para las multimillonarias recompensas proceden de las áreas del Estado y de otras provenientes de la cooperación internacional”.

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Esto no obstante, durante el sexenio de Uribe, a pesar de la honda afectación de los derechos humanos y de las reservas de democracia, la bandera por alcanzar reivindicaciones efectivas en materia de derechos humanos la puso muy en alto la Minga de los pueblos indígenas. Desde la acción, con la palabra social y solidaria en la boca, caminó por toda Colombia. Fue la Minga de los Pueblos la que, convertida en vanguardia y pagando de su propia alma colectiva un precio sangriento muy elevado, con sus cinco puntos programáticos impuso las dinámicas y los ritmos de las luchas sociales. Su movilización pacífica por medio país, torpedeada de modo antidemocrático por la seguridad democrática, constituyó una enorme e histórica conquista política.


1.Bobbio, Norberto, “Los Derechos Humanos Hoy en Día”, en, Norberto Bobbio: el filósofo y la política, Antología, Fondo de Cultura Económica, México, 1996, pgs. 193-202.
2.Papaquini, Angelo, Filosofía y Derechos Humanos”, Editorial Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, Cali, 1995, p.22. Moreno Rincón, Boris Eduardo, Las Fantasías de los Derechos humanos Letras de Ira y de Delirio, en, el Salmón, Edición No 1, julio 2008.
3.Moreno Rincón, Boris Eduardo, Las Fantasías de los Derechos humanos Letras de Ira y de Delirio, en, el Salmón, Edición No 1, julio 2008.
4.Grueso, Delfín Ignacio, “Estado, Religión y Emancipación en la Cuestión Judía de Marx”, en, OBRAS CLÁSICAS del Pensamiento Político, Unidad Gráfica de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, 2002, pgs.235-255
5.Marx, Carlos, La Cuestión Judía, CS Ediciones, Buenos Aires, 1999, p.23
6.Lefort, Claude, La Invención democrática, Ed. Nueva Visión, Argentina, 199º.
7.Riquelme, Carlos, “Los Derechos humanos como práctica política”, Programa Magíster en Filosofía, Universidad de Chile.
8.www.voltairenet.org/article121146.htlm
9.Colombia Presidencia de la República-Ministerio de Defensa Nacional “Política de Defensa y de Seguridad Democrática”, 2003.
10.Rojas Carvajal, Alpher, “Los nuevos hijos de la Libertad”, Instituto de Estudios Socialales. Inestco, enero 2009.
11.“Declaración de Bruselas sobre la Violación de los Derechos humanos en Colombia”, Tribunal Internacional de Opinión del Parlamento Europeo, sep.2008.
12.Entrevista de Gorka Castillo a Mauricio Valiente,“España debe exigir Explicaciones a Colombia”, en, Público, España, diciembre 6 2008.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Atisbos Analíticos No. 97. Diciembre 2008

Atisbos Analíticos No 97, diciembre 2008. Director: Humberto Vélez Ramírez, Profesor del Programa de Estudios políticos, IEP, Universidad del Valle; presidente de ECOPAZ, Estado*Comunidad*Paz, “Un nuevo Estado para un nuevo País.

Para acceder a los Atisbos, ATISBOSANALITICOS2000.BLOGSPOT.COM




NARCOTRÁFICO, SEPARATISMO, INFORMALIDAD
Y SELVA PIRAMIDAL

Una Hipótesis para el Caso de las Pirámides de Putumayo-Nariño.



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En el último sexenio (2002-2008) nada se ha desquiciado de modo tan intenso y veloz como la idealizada e histórica institucionalidad del establecimiento. Como para, afirmar ahora, a guisa de hipótesis, que la desinstitucionalización de cada día está siendo la sepulturera de la institucionalidad social. La institucionalidad autodisparando contra la sociedad institucional ya por la vía de la parapolítica ya por la de las semánticamente mal llamadas ejecuciones extrajudiciales ya por la de una banca usurera que posibilita la conformación de un mercado financiero informal.
Primera conclusión: En Colombia esa niña mimada del establecimiento llamada institucionalidad se ha prostituido. ¿Con qué autoridad política y, sobre todo, moral los dueños del país podrán seguir hablando de “nuestras sacrosantas instituciones”? “Del altar de la institucionalidad”? Como para rememorar ahora nuestra historia del siglo XIX cuando el fenómeno institucional más importante, El Estado de las Constituciones, no fue sino el resultado dialéctico de nueve guerras civiles de alcance nacional.

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Para algunas regiones del país, sobre todo para aquellas donde el Estado históricamente ha sido más una representación simbólica que una realidad objetiva, la des-institucionalización animada y auspiciada desde el Palacio de Nariño ha desatado dos tendencias centrífugas distintas pero conexas: de un lado, el ahondamiento de la informalidad y, del otro, el rebrote de viejas y nuevas aspiraciones separatistas.
Al vincular la informalidad con el actual aire piramidaloico que se respira en Colombia, ha escrito Marlene Singapur, “Así el patrón de la ‘pirámide’, símbolo de la trampa y la feral codicia que para el capitalismo es parte del ‘orden natural’, no pudo encontrar mejor lugar para respirar que nuestra selva, fecunda en informalidad y para-Estados”.(1) En el caso del departamento de Nariño, sobre todo, siempre ha existido el reclamo histórico de un poder autonómico real; subyacentes a esa reivindicación, con frecuencia, se han movido tendencias y aspiraciones separatistas signadas por grados variados de agitación. De algún modo, la región de Putumayo ha hecho suyos esos reclamos. No es gratuito, entonces, que en la actual coyuntura de casi masiva rebelión contra las decisiones y medidas del presidente, la cuestión de la separación se haya puesto de nuevo sobre el tapete.

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Muchos académicos casi no nos atrevemos a lanzar hipótesis por fuera del disco duro de algunos conceptos centrales. Veamos, de modo denso, una noción y algunas ideas importantes para efectos esta reflexión. Primero, ¿qué entender por el actual capitalismo? Insuficiente parece continuar afirmando que se trata simplemente de la globalización neoliberal; como especificidad histórica creemos que es mucho más. Se trata, mas bien, de un conjunto de oligopolios financieros que toman las decisiones fundamentales de la economía mundial y que se encuentran en lo que Samín Amín denomina proceso de FINANCIARIZACIÓN (2), vale decir, buscando siempre que la actividad financiera se constituya en al actividad central y estratégica del conjunto de las actividades económicas. La otra idea es la asociada al neoliberalismo en el sentido de aquella ideología que pregona que, por encima del Estado, el mercado es el más importante ordenador de la vida social. Digamos al respecto que existe una especie de anarquismo neoliberal de derecha, que anula por completo la presencia y la acción del Estado. Ha sido esto lo que ha sucedido en Colombia en la actual coyuntura de las Pirámides. No obstante existir legislación básica en materia de regulación estatal, nuestros neoliberales al mando del Estado optaron por no intervenir. Creyeron que esas regulaciones estorbaban la mano invisible del mercado y por eso mantuvieron alejadas las manos visibles del Estado.

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Resaltemos ahora algunos ejes descriptivos de lo acaecido. Desde hace ya algunos años, cuatro o cinco, las “parafinancieras”, entre legales e ilegales en materia de papeleo, habían venido captando dineros de una fracción predominantemente pobre de la población, sobre todo en regiones más o menos marginales de la geografía nacional. Dentro de esa acción abierta apareció DFRE, la más importante de todas. Hace 18 meses hizo presencia DMC. Afirmaba no captar dinero del público, pero, en realidad de verdad, sí lo captaba. Hacía lo que decía no hacer. De todas maneras, emergió bajo la forma de una comercializadora que feriaba mercancías de todo tipo pagadas con tarjetas prepago. En pocos meses se consolidó como una sólida firma nacional con una ambiciosa proyección internacional. Algunos analistas han resaltado cómo en el Putumayo y Nariño, en general, dueños, accionistas y ejecutores de las Pirámides eran personas cercanas a la política de Seguridad democrática. (3) Habría sido por esta razón por la que cuando el presidente Uribe tomó las primeras medidas contra David Murcia, éste le amenazó con restarle la base uribista que tenía capturada para su proyecto. Entre julio y agostó de este año muchos de los dueños de las Pirámides empezaron a desaparecer pateando con su sombra millonarias sumas de dinero recaudadas entre gente pobre sobre todo. El 7 de noviembre DRFE anunció en Pasto que rebajaba del ciento cincuenta por ciento a un setenta por ciento la tasa de intereses a pagar. Se precipitó entonces el pánico colectivo aupado por los grandes Medios. Concentraciones frente a las sedes. Saqueos. Motines En varios casos, policías apropiándose de dinero. Medio controlada la situación, un sector más racional de ahorradores, al sentirse manipulados por los Medios, reaccionaron así: 1.respaldaron a sus “Pirámides”; 2.rechazaron las medidas del gobierno; y 3.ubicaron a los orquestadores del pánico: Bancos y Medios. (4) Como respuesta central, el Gobierno declaró la Emergencia social lanzando, al mismo tiempo, una ofensiva judicial, política y mediática, sobre todo contra DMG. En el solo sur del país, medio millón de ahorradores, 2.5 billones de pesos captados. Y a escala nacional, un millón de ahorradores y cinco billones de pesos ahorrados
Se debe recordar que Putumayo y Nariño fueron puntos de origen y de referencia central tanto de DRFE como de DMG.
En este caso la historia asumió la forma de una trágica comedia, en la que un actor central teniendo en las manos las herramientas legales, por convicción neoliberal, y quizá por otras razones, se abstuvo de actuar. Al respecto escribió Jorge Orlando Melo, “Si a las autoridades hubieran actuado sobre la base de que la apariencia es pura apariencia, y que normalmente el estafador dice que hace una cosa y hace otra, habrían cerrado las oficinas abiertas…y juzgado a los promotores por lo que hacen y no por el letrero o etiqueta que les ponen a sus oficinas”. (5)


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De todas maneras, débil la legislación, y quizá todavía inadecuada o mal tipificada, el art.316 del nuevo Código Penal señala que “quien capte dineros del público, en forma masiva y habitual, sin contar con la previa autorización de autoridad competente, incurrirá en prisión de dos años a seis año”. Pero, excepción hecha del fiscal Piedrahita en un pueblo de Cundinamarca, nadie intervino. Como con el caso de los paramilitares años atrás, hasta se negó la existencia de las parafinancieras. Demasiado tarde, el gobierno se dolió de no haber actuado antes. Vinieron entonces la declaratoria de la Emergencia social y una ofensiva judicial, política y mediática sobre todo contra David Murcia, el nuevo Mesías. Las gentes se abstuvieron de acusarlo de estafa. Más bien, rodearon su empresa y su empeño. De cara al personaje contradictorio ha sido el trato dado por el gobierno: y los medios. Estos lo trataron con sevicia y crueldad. Esposado y con grilletes en manos y pies se lo mostraron a Colombia entera mientras declaraba que quería negociar. El Ministro Santos lo acusó de haberse dado la gran vida con el dinero de los pobres “pobres”. ¿Qué habrá detrás de sus actuaciones? Un nuevo Redentor? Un visionario proyectado? ¿Otro ídolo de pies de barro? ¿Un chivo expiatorio”. ¿Un iluminado artífice de nuevas e inéditas formas de relación entre el crimen y la política? Sea lo que sea, lo cierto es que el gobierno pronto mermó los ataques para terminar ofreciéndole la aplicación del principio de oportunidad (una especie de cínica amnistía moral) si cooperaba con la justicia.
Muy pocas veces en su sexenio Uribe había actuado de modo tan inoportuno, en un momento tan inoportuno y con medidas tan inoportunas. Pero, todo esto puede que no sea sino la apariencia que oculta las movidas reales.

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Pero, ¿qué movidas reales, al otro lado del mundo de las apariencias, son las que estamos insinuando?
Una buena parte de las interpretaciones sobre la cosecha de Pirámides señala que éstas, bien o inadecuadamente legalizadas, no han sido otra cosa que empresas fantasmas realmente dedicadas al lavado del dinero del narcotráfico. Al respecto expondremos tres tesis, entre polares y aproximadas, como marco para presentar la posición de Atisbos. Pero antes, adelantemos una primera respuesta a la pregunta sobre la tardanza del gobierno en realizar la intervención.
Digamos como anticipo que, en general, DRFE y DMG aparecieron como el esbozo de una propuesta de mercado financiero informal alternativa a la Banca formal; y agreguemos que se trataba de una apuesta atractiva para una masa crítica de la población colombiana o imposibilitada de acceder a la banca o burdamente maltrata por ella. Desde esta lógica, esas dos Pirámides, sobre todo, aparecieron como una seria amenaza a un sistema bancario que, como el colombiano, en el último semestre había obtenido ganancias usureras por ocho billones de pesos. Pero, desde otras lógicas, Uribe y su Equipo no podían menos que mirar con buenos ojos la existencia de unas parafinancieras que habían empezado a materializar uno de los cien puntos de su catecismo, el arranque de un proceso de conformación de una sociedad de posibles propietarios. Fue así, entonces, como la tensión entre esos dos sistemas financieros, el formal y el emergente, circunstancialmente inhibió la capacidad decisoria del presidente. De allí el titubeo. Esto no obstante, la forma de gobierno instalada en el país (UNA PUTREFACTA DEMOCRACIA DE REPRESENTACIÓN + UNA DICTADURA CIVIL MEDIÁTICA + LOS INTERESES FINANCIEROS DEL GRAN CAPITAL) sería la que finalmente resolvería la tensión jugando a favor de la fracción financiera del gran capital. De esta manera, a Uribe se le deshizo en las manos la ficción del capitalismo popular.

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Jorge Orlando Melo defiende la tesis de que las Pirámides pudieron servir para muchas cosas, entre ellas para consumar una gran estafa y para promover una lucha intrapobres, mas no para lavar dinero; en su concepto, para esos efectos existían maneras menos costosas y llamativas que regalarlos al público tales como la compra de la finca raíz, el contrabando, que con rapidez convierten los dólares sucios en bienes normales.(6) Clara López, por su parte, sostiene una tesis contraria: “Si MDC no se ve es quizás porque tiene detrás, encima, al lado y debajo a la única industria capaz de hacer sostenibles esos extraordinarios rendimientos, y sobra decir que esa industria no es el maíz, papa, plátano, yuca, piña o chontaduro y caña de azúcar que se producen en el Putumayo. La riqueza lavada de unos crece ante la ceguera complaciente del gobierno y la ambición de millones, que no tiene por qué ser rescatados con dineros públicos de la desgracia de su viveza y pereza”. (7) Y en tercer lugar, Pedro Santana sostiene que lavado de dinero sí pero bajo la forma de una nueva modalidad: Ya no se trataría de introducir dinero a la economía formal sino, más bien, de pagar una especie de “peaje social que de contera le daría una base social propia”. Entonces, ha escrito Santana, “el Estado busca ser puesto al servicio de las empresas ilegales, y la tranquilidad y el orden son parte del discurso mafioso. A cambio la mafia comparte parte de las utilidades que obtiene tanto en las redes criminales como en las actividades legales”. (8)

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En opinión de Los Atisbos, el narcotráfico colombiano sí tuvo que ver con las Pirámides, con DFRE y, sobre todo con DMG, pero no con un mero propósito de lavar dinero sino desde una mirada más estratégica: Salvaguardarse a sí mismo, así como cubrir y mimetizar sus intereses estratégicos con una posible pero futura “patria territorial” con jurisdicción sobre las actuales regiones físicas, sociales y culturales de Putumayo y Nariño. DFRE Y MDG, sobretodo, habrían sido el primer paso real, un efectivo punto de partida de esa apuesta de mediano y largo plazo. Fue por eso, asunto que fue silenciado por los Medios, por lo que la cuestión de la separación de modo discreto estuvo en el orden del día en la esporádica pero violenta rebelión que acaba de acaecer en Mocoa contra las medidas del gobierno. Fue por eso por lo que, por otra parte, la Comercializadora MDG trató de hacer del Putumayo físico y mental un único y exclusivo HIPERMERCADO DEPARTAMENTAL en una región donde nada se comercializase por fuera de él.
Ficcionaria y efectista puede aparecer la tesis, pero es que el narcotráfico colombiano en materia de tiempos se ha modernizado; de las transnacionales ha aprendido que los tiempos del gran capital son tiempos, como mínimo, de mediana duración. Estos serían los tiempos necesarios para re-fundar una “patria propia” en la época de la globalización, es decir, una “patria” con toda la informalidad requerida para asegurar el maridaje entre la política y el crimen.
Ha sido así como a los Atisbos Analíticos se le ha ocurrido pensar en Chupeta y Mancuso bajo el nuevo liderazgo mediático político de David Macías…


1.Singapur, Marlene, “Entre ‘Pirámides’ y ‘Mingas? “, en, El Gusano en la Fruta, lunes 17 de noviembre del 2008, http://criteriocolombiano.blogspot.com/
2. Amín, Samir, “¿Debacle Financiera Crisis sistémica? , asisi50@hotmail.com
3. Dorado Fernando, “Las Contradicciones del Régimen mafioso”, 18 nov.2008, http://www.polodemocratico.net/
4.Idem
5. Melo, Jorge Orlando, “Las Pirámides: Una Estafa consentida”, en, Razón Pública, 16 nov.20086.
6. Idem
7. López Clara,”¿Pirámides de Coca?, El Tiempo, 18 nov. 2008
8. Santana Rodríguez, Pedro, “La Defraudación de cientos de miles, la Reelección y la Cultura mafiosa”,Caja de Herramientas, Seminario Virtual, nov.28 2008



domingo, 23 de noviembre de 2008

Atisbos Analíticos No. 96. Noviembre 2008

Atisbos Analíticos No 96, Santiago de Cali, noviembre 2008, Director, Humberto Vélez Ramírez, Profesor del Programa de Estudios Políticos, IEP, Universidad del Valle; Presidente de Ecopaz, Fundación Estado*Comunidad y Paz, “Un nuevo Estado para un nuevo País”.
UN TEST DE ATISBOS: “La Boétie (hacia 1553)
SOBRE LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA”
“No es bueno el gobierno de muchos: uno
solo el caudillo de todos sea” ( Iliad .Libro
II , 204-205)
(Las titulaciones las ha hecho Atisbos. El ensayo de La Boétie se recoge en sus tesis fundamentales, pero, para facilitar la lectura, se lo ha descargado de muchas ilustraciones. La dirección de Atisbos le pide a sus lectores aplicar y contestar este test, teniendo en cuenta el contexto histórico colombiano, y remitir las respuestas a, hvr@coldecon.net.co .Sea la que sea la interpretación, la única condición es la de la altura humana del escrito. Así facilitaremos un diálogo intercomunicativo e intelectualmente productivo no obstante las diferencias de interpretación.
Unas cortas palabras sobre Ethienne de la Boètie (1530-1563): siendo todavía un joven universitario hizo esta reflexión sobre la libertad. Un eje central la atraviesa: ¿por qué los seres humanos se someten a los tiranos cuando, unidos, pueden impulsar su emancipación? En el punto crítico de las Monarquías absolutas, de las que Hobbes fue el máximo teórico, la Boétie, metido ya de lleno en el espíritu de la Ilustración, anticipó a Rousseau, así como a los movimientos no violentos y de desobediencia civil de los siglos posteriores. Escarbó, entonces, en las razones de la servidumbre voluntaria o consentida. De acuerdo con su reflexión no se trataba de matar a un hombre (por lo tanto, no propició el tiranicidio) sino de derrotar al tirano. ¿Como? No transfiriendo a él los derechos del pueblo y cortándole todo tipo de apoyos.
Abstract: 1. Ulises opta por el gobierno de “UNO”; 2. UN dueño es fatal, MUCHOS dueños Una desgracia; 3. La Razón señala que LO PÚBLICO no puede quedar en manos de “UNO”; 4. Cuando “UNO” alucina, somete a su yugo a millones; 5. Cuando las armas de “UNO” empiezan a enhebrar LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA; 6. Boétie desaconseja la obediencia ciega aún a UN GRAN HOMBRE; 7. OH Gran Dios! Cómo llamar el que millones de hombres pobres y perseguidos sean voluntariamente SERVILES! ; 8. La lengua se niega a moverse para adjetivar la SERVIDUMBRE CONSENTIDA; 9. Un balance de fuerzas humanas no favorece a los que luchan y derraman su sangre para vivir en servidumbre; 10. A los tiranos se los derrota no dándoles nada y, sobre todo, no transfiriéndoles los derechos del pueblo; 11. Al “UNO” engrandecido lo crea el pueblo para que sea su SEPULTURERO; 12. La enfermedad de la servidumbre consentida es mortal, ¿no será mejor no poner las manos en heridas incurables?; 13. Aprendamos de los Animales; 14. Hacia una tipología de tiranías; 15. Algunos caminos radicales hacia las servidumbres consentidas; 16. Las Víctimas del despotismo; 17. Se aprende a ser esclavo: Hacia una Cultura de la servidumbre voluntaria; 18. Servidumbre, Cultura política, Costumbres y Educación; 19. A los tiranos los aterran la Ilustración y los Libros; 20. La tiranía hace débiles a los hombres. El antiparadigma lo constituye Hipócrates: No obstante todo, dijo con su ejemplo, mi ética de científico me convoca a curar a bárbaros y tiranos enemigos de mi patria; 21. Lo mediático espectacular simbólico contribuye a la urdimbre de la SERVIDUMBRE CONSENTIDA; 22. También las adjetivaciones atractivas para el pueblo contribuyen a afianzar la cultura de la servidumbre consentida; 23.Sobre cómo la fetichización del déspota hace milagros; 24. El uso social ideológico de la religión como dispositivo de legitimación de la servidumbre; 25. La Sibila de Virgilio; 26. Al déspota no lo defienden las masas armadas, es la primera cohorte del trono la que lo reproduce; 27. Los déspota no estiman ni son estimados; 28. La Boètie le pide al Todo-Poderoso que apresure la llegada de los tiranos al averno.


1. ULISES opta por el gobierno de “Uno”
“Eso dice Ulises en Homero hablando en público…: Que uno solo el caudillo soberano y supremo de todos sea… Sin embargo, puede excusarse este lenguaje en Ulises si se atiende a la necesidad que tuvo de usarlo creo, para apaciguar las disensiones del ejército…”.
2. UN dueño es fatal, Muchos dueños una desgracia.
“pues hablando con imparcialidad, siempre es una fatalidad tener que estar sujeto a un dueño, cuya bondad no ofrece más garantías que su capricho: y el depender de muchos es tener que sobrellevar otras tantas desgracias. …”.
3. La Razón señala que LO PÚBLICO no puede quedar en manos de ‘UNO”.
“la razón se resiste a creer que haya cosa ‘pública` en un gobierno que depende exclusivamente de una sola y absoluta voluntad. Pero esta discusión queda para otro punto y requiere un tratado particular, o más bien, traería todas las disputas políticas…”
4. Cuando “UNO” alucina, somete a su yugo a millones.
“De lo que aquí se trata es de averiguar cómo tantos hombres, tantas ciudades y tantas naciones se sujetan a veces al yugo de un solo tirano, que no tiene mas poder que el que le quieren dar; que sólo puede molestarles mientras quieran soportarlo; que sólo sabe dañarles cuando prefieren sufrirlo que contradecirle. Cosa admirable y dolorosa es, aunque harto común, ver a un millón de millones de hombres servir miserablemente y doblar la cerviz bajo el yugo, sin que una gran fuerza se lo imponga, y si solo alucinados al parecer por el nombre Uno, cuyo poder ni debería ser temible por ser de uno solo, ni apreciables sus cualidades por ser inhumano y cruel…”
5. Cuando las armas al servicio de ‘UNO’ empiezan a enhebrar la SERVIDUMBRE VOLUNTARIA.
“Tal es empero la debilidad de los hombres que algunas veces es preciso el ceder a la fuerza, necesario el contemporizar en otras; no siempre podemos ser los mas fuertes. Así, cuando una nación se ve obligada por la fuerza de las armas a servir a Uno, como la ciudad de Atenas a los Treinta tiranos, no debe admirarnos su servidumbre, antes bien debemos lamentarnos del fatal accidente que la ha causado; y aún será mejor ni sorprendernos ni lamentarnos, sino tomarlo con resignación y prepararse para mejorar de fortuna en el porvenir…”
6. Boétie desaconseja la obediencia ciega aún a un “GRAN HOMBRE”
“Con todo, cuando un país tenga la dicha de poseer un gran hombre que se haya distinguido por su previsión en conservarlo, por su intrepidez en defenderlo y por su sabiduría en gobernarlo, no me atrevo a considerar prudente lanzarse a su obediencia y entregarse ciegamente a su dominio, quitándole de un lugar donde brillaba por sus virtudes, para elevarle a un puesto donde pueda obrar mal. ¡Quién sabe si esta generosidad se convertiría en daño propio trocándose los bienes en males! Por más que sea bastante verosímil no temer ningún mal de quien siempre ha obrado bien…”
7. “1Oh buen Dios! “, ¿cómo llamar el que millones de hombres pobres y perseguidos sean voluntariamente SERVILES?
“Mas ¡Oh buen Dios! ¿Qué título daremos a la suerte fatal que agobia a la humanidad? ¿Por qué desgracia o por qué vicio, y vicio desgraciado, vemos a un sinnúmero de hombres, no obedientes, sino serviles, no gobernados, sino tiranizados; sin poseer en propiedad ni bienes, ni padres, ni hijos, ni siquiera su propia existencia? Sufriendo los saqueos, las torpezas y las crueldades, no de un ejército enemigo, ni de una legión de bárbaros, contra los cuales hubiera que arriesgar la sangre y la vida, sino de Uno solo, que no es ni un Hércules ni un Sansón…”
8. La lengua se niega a moverse para adjetivar la monstruosidad de la SERVIDUMBRE CONSENTIDA.
“¿Llamaremos a eso cobardía? ¿Llamaremos cobardes a los que así se dejan envilecer? Que dos, tres o cuatro personas no se defiendan de uno solo, extraña cosa es, pero no imposible porque puede faltarles el valor. Pero que ciento o mil sufran el yugo de Uno solo, ¿no debe atribuirse más bien a desprecio y apatía que a falta de voluntad y de ánimo? Y si vemos no ciento, ni mil hombres, sino cien naciones, mil ciudades, un millón de hombres, dejar de acometer a Uno solo y prestarle vasallaje, mientras que éste los trata peor que infelices esclavos, ¿diremos que sea por debilidad? Todos los extremos tienen sus límites: dos y aún diez pueden temer a Uno; pero no será por cobardía el que mil, un millón, un sinnúmero de ciudades, no se defiendan de él, puesto que la cobardía no puede llegar hasta este punto, así como el valor no se extiende tampoco a que uno solo asalte una fortaleza, acometa a un ejército o conquiste un reino. ¿Qué monstruosidad pues será ésta que, ni el título merece de cobardía que no halla nombre lo bastante vil, que por su bajeza se resiste la naturaleza a conocerla y la lengua a pronunciarla?”
9. Un balance de fuerzas humanas no favorece a los que luchan y derraman su sangre para vivir en servidumbre.
“Póngase cincuenta mil hombres para combatir contra otros cincuenta mil; dispóngase la batalla y llegue el momento de acometerse, los unos peleando por su libertad y los otros para arrebatársela; ¿A favor de qué partido se prevee la victoria? ¿Cuáles irán más animosos al combate, los que aspiran al mantenimiento de la libertad en recompensa de sus sacrificios, o los que van a derramar su sangre para vivir en esclavitud? Los primeros fijan la vista en la felicidad de su vida pasada y en la esperanza de un lisonjero porvenir; tienen en nada las privaciones y penalidades inseparables de la guerra, comparándolas con los males que la servidumbre acarrearía a ellos, a sus hijos y a toda su posteridad. A los segundos no hay cosa que los anime salvo una miserable codicia, incapaz de hacer frente al peligro y que nunca puede ser tan ardiente que no la apague una sola gota de sangre manada de sus heridas…”
10. A los tiranos se los derrota no dándoles nada y, sobre todo, no transfiriéndoles los derechos del pueblo.
“Admirable es el prodigio que obra la libertad en el corazón de sus defensores. Pero lo que sucede en todos los países, con todos los hombres y todos los días, que un solo hombre pueda esclavizar cien mil ciudades y privarlas de sus derechos. ¡Quién lo creyera a no haberlo oído con certeza o visto con sus propios ojos! Si se refiriera únicamente como cosa acontecida en países extraños y tierras remotas, se creería más bien ser un esfuerzo de invención que el puro idioma de la verdad. Pero ello es así, y aún más prodigioso si se considera-que este tirano sería destruido por sí mismo, sin necesidad de combate ni de defensa, con tal que el país no consintiera en sufrir su yugo; no quitándole nada sino con dejar de darle. Si un país trata de no hacer ningún acto que pueda favorecer al despotismo, basta y aún sobra para asegurar su independencia. Los pueblos deben atribuirse a sí mismos la culpa si sufren el dominio de un bárbaro opresor, pues que cesando de prestar sus propios auxilios al que los tiraniza recobrarían fácilmente su libertad. Es el pueblo quien se esclaviza y suicida cuando, pudiendo escoger entre la servidumbre y la libertad, prefiere abandonar los derechos que recibió de la naturaleza para cargar con un yugo que causa su daño y le embrutece…”
11. Al “UNO” engrandecido lo crea el pueblo para que sea su Sepulturero.
“¡Hombres miserables, pueblos insensatos, naciones envejecidas en vuestros males y ciegas cuando se trata de vuestra felicidad! ¿Cómo os dejáis arrebatar lo más pingüe de vuestras rentas, talar vuestros campos, robar vuestras casas y despojarlas de los muebles que heredasteis de vuestros antepasados? Vivís de manera que pudierais asegurar que nada poseéis, y aún tendríais a gran dicha el ser verdaderos propietarios de la mitad de vuestros bienes, de vuestros hijos y hasta de vuestra propia existencia. ¿De qué provendrá esta calamidad, este estrago, esta ruina? ¿Acaso de los enemigos? No por cierto: pero sí proviene del enemigo, de aquel Uno que vosotros engrandecéis, de aquel por quien os sacrificáis tan valerosamente en la guerra, ofreciendo vuestros pechos a la muerte para conservarle en su tiranía. Este poderoso que os avasalla, este tirano que os oprime, sólo tiene dos ojos, dos manos, un cuerpo, ni más ni menos que el hombre más insignificante de vuestras ciudades. Si en algo os aventaja es en el poder que le habéis consentido de destruirnos. ¿De dónde adquiriera él tantos ojos para acecharos si vosotros no se los facilitaseis? ¿Cómo tuviera tantas manos para subyugaros si no las tomara de entre vosotros? ¿Con qué pies hoyara vuestras ciudades sino con los vuestros? ¿Cómo ejerciere el despotismo sobre vosotros sino mediante vosotros? ¿Cómo se atrevería a perseguiros sino estuviera de acuerdo con vosotros? ¿Qué mal pudiera haceros a no constituiros en encubridores de sus rapiñas, cómplices del asesino que os mata y traidores a vosotros mismos?
12. La enfermedad de la servidumbre consentida es mortal, ¿no será mejor no poner la mano en heridas incurables?
“Pero los médicos aconsejan no poner la mano en heridas incurables; y no es obrar con acierto aconsejar a los pueblos la reivindicación de la libertad que consintieron perder y ya que no notan su mal, ello muestra de sobras que su enfermedad es mortal. Indaguemos no obstante cómo pudo el servilismo echar tan profundas raíces hasta el extremo de que incluso el amor por la libertad dejó de ser un sentimiento natural…
13. Aprendamos de los animales
“Muchos de ellos mueren al punto que son cogidos; como el pez que pierde la vida tan pronto le falta el agua, asimismo los hay que perecen apenas sienten la oscuridad de su cautiverio y no quieren sobrevivir a la pérdida de su natural libertad…Tenemos que domar el caballo desde que nace para acostumbrarle a estar subyugado; y por más que le acariciemos, siempre muerde el freno y se resiste a la espuela para manifestarnos en algún modo que su naturaleza repugna la esclavitud, y que si la sufre no es de su agrado, sino por el dominio que en él ejerce nuestra violencia. Cuan cierto es:
Que hasta los bueyes gimen bajo el yugo, y los pájaros se lamentan en la jaula.
De esto se deduce que todos los seres siente el peso de la sujeción y corren en pos de la libertad. Y puesto que hasta los animales destinados al servicio del hombre no pueden acostumbrarse a la esclavitud, antes bien declaran su deseo de sacudirla, ¿qué fatalidad pues ha podido desnaturalizar al hombre, único nacido para vivir libremente, hasta el punto de borrarle de la memoria la dignidad de su ser primitivo y el deseo de recobrarlo?”
14. Hacia una Tipología de tiranías.
“Tres clases hay de tiranos (hablo de los malos príncipes): unos adquieren el poder por elección popular; otros por la fuerza de las armas, y los más por sucesión hereditaria. Los que lo adquirieron por el derecho de la guerra, arreglan su conducta según su carácter más o menos sanguinario, más o menos cruel, y obran, según suele decirse, como en país conquistado. Los que nacen reyes no son generalmente mejores, porque nacidos y alimentados en el seno de la tiranía, maman con la leche la naturaleza de tiranos y miran a los pueblos como un rebaño de ovejas que han heredado; y a tenor de su inclinación a la avaricia o a la disipación, disponen del reino como un particular de su patrimonio. El que es monarca por el pueblo, parece que debiera ser el más tolerable; e indudablemente lo fuera si al verse elevado por sobre los demás, alucinado por ese no sé qué que llaman "grandeza`, decide no moverse de ahí olvidando que todo lo debe a la voluntad de sus conciudadanos. Pero es cosa muy común a esta clase de tiranos mirar luego como una propiedad lo que únicamente recibieron por gracia de los pueblos; y deseando vincularla en su familia, se valen de una política astuta y falaz, abren la puerta a toda clase de vicios, de excesos, de crímenes y crueldades. Y para asegurar más y más su nueva tiranía no hallan mejor recurso que extender tanto la servidumbre y apartar tanto a sus súbditos de la libertad que, aunque esté fresco el recuerdo puedan hacérselo perder. Así, a decir verdad, advierto que hay entre ellos alguna diferencia pero no opción a hacer pues, siendo distintos los modos de tomar las riendas, casi siempre el modo de reinar es parecido. Los elegidos, tratan a los pueblos como a toros que deben domarse; los conquistadores, disponen de ellos como de una presa que les pertenece, y los herederos les reducen a la clase de esclavos naturales…”.
15. Algunos caminos radicales hacia la servidumbre consentida
“La violencia y el engaño son los medios que más comúnmente suelen emplearse para entronizar la esclavitud, y seguramente que los hombres, mientras les queda algo de hombre, cuando se dejan avasallar no ceden a otras causas: a la violencia, como los Espartanos y Atenienses cuando se vieron obligados a rendirse a las armas de Alejandro… . A penas puede creerse la facilidad con que el vasallo olvida el don de la libertad, su apatía en recobrarla y la naturalidad con que se sujeta a la esclavitud, que se diría que no ha perdido su libertad sino ganado su esclavitud…”.
16. Las Víctimas del Despotismo
“Es cierto que las primeras víctimas del despotismo lo sufren con violencia; pero los que nacen después de ellas, como no han disfrutado de la libertad, ni saben en qué consiste, sirven sin repugnancia y hacen de buena gana lo que sus pasados sólo hicieron a la fuerza. Esto proviene de que naciendo los hombres bajo el yugo, crecen y se desarrollan con él, no miran más adelante y se complacen en vivir como han nacido, sin pensar en otro derecho ni otra felicidad que la que han encontrado, y llegando finalmente a persuadirse de que el estado de su nacimiento es el de su naturaleza…”.
17. Se aprende a ser esclavo: Hacia una Cultura de la Servidumbre voluntaria.
“Del modo que Mitrídates se acostumbró paulatinamente a beber el veneno, nos familiarizamos en tragar sin encontrar amargo el veneno de la esclavitud. No se puede negar que depende en gran parte de la naturaleza el nacer en un país libre o esclavo; más es preciso confesar que tiene menos poder sobre nosotros que la costumbre; un bien natural, por excelente que sea, degenera cuando no es bien dirigido, y los hábitos de nuestra juventud nos arrastran siempre a su antojo a pesar de la naturaleza. La semilla del bien que la naturaleza ha sembrado en nosotros son tan sutiles que las arrebata el menor huracán: no son tan susceptibles de conservarse como de corromperse, de arraigarse como de reducirse a la nada. Los hombres son ni más ni menos como los árboles frutales que conservan su naturaleza particular mientras les dejan crecer libres, pero que se adulteran y dan frutas extrañas en el momento que se injertan…
¿Quién no admira a los venecianos, un puñado de hombres, viviendo tan libres que el más ínfimo de ellos rehusaría ser rey? Educados sin más ambición que la de conservar su libertad, libres desde la cuna, todas las felicidades de la tierra no les compensarían de la pérdida de sus derechos. Si estas gentes se trasladasen a los dominios del que llamamos Gran Señor, al ver una porción de esclavos que sólo quieren haber nacido para servirle y que para mantenerlo sacrifican hasta su vida, ¿no pensarían habitar entre individuos de diferente naturaleza, o más bien que dejando una ciudad de hombres, se habrían trasladado a un coto de bestias? Se cuenta que Licurgo, legislador de Esparta, había criado dos perros nacidos de una misma madre y alimentados de una misma leche: el uno engordó en la cocina mientras que el otro corría por las selvas siguiendo el sonido de la corneta. Queriendo manifestar al pueblo de Lacedemonia que los hombres viven según fueron educados, puso ambos perros en medio de la plaza y colocó junto a ellos un plato de sopa y una liebre: el primero se arrojó sobre el plato, y el segundo acometió a la liebre: "¡Veis, les dice, y con todo son hermanos:" Así, con sus leyes y política supo ganar tan felizmente el espíritu de los Lacedemonios que cada uno de ellos hubiera sacrificado mil veces la vida antes que reconocer más señor que la Ley y la razón…”
18. Servidumbre, Cultura política, Costumbres y Educación
“Al modo que al hombre se le hace natural todo aquello que adquiere con la educación y la costumbre, también el primer impulso de la servidumbre voluntaria es constantemente un efecto del hábito que contrae la niñez… Apenas empieza el hombre a tener uso de razón le dicen que es vasallo de un soberano, que sus padres también lo son, y creen que han de aguantar el mal y lo confirman con varios ejemplos, y, sobre todo, con la autoridad de los siglos; como si un largo sufrimiento diera derecho para que Uno pueda tiranizar a sus semejantes. El tiempo no da jamás derecho a obrar mal, antes bien, aumenta el peso de la injuria. Hay no obstante algunas almas, bien que pocas, más privilegiadas que las otras, que notan el peso del yugo y procuran sacudirlo: semejantes a Ulises que buscaba por mar y tierra el humo de su hogar, no pueden renunciar ni a su modo de pensar ni a sus privilegios naturales, sino recordar a sus antepasados y a su ser primitivo. Este conocimiento es reservado para aquellos, que dotados de un entendimiento claro y de un espíritu noble, no se contentan como el populacho mirando lo presente, sino que fijan la vista en lo pasado para juzgar de lo venidero y medir su estado natural. Estos, además de tener la cabeza bien organizada, la han cultivado con el estudio de las ciencias, de manera que aún cuando llegara a perderse del todo la libertad, pensando en ella, sintiéndola en su alma, saboreándola, nunca pudieran avenirse con la esclavitud por más que la ataviaran…”
19. A los tiranos les aterran la Instrucción y los Libros.
“Bien advirtió el Gran Turco que pueden más los libros y la instrucción que cualquier otra cosa para fomentar entre los hombres el sentido de reconocerse y el odio a la tiranía. Por esto no permite en sus estados otros sabios más que aquellos que pueden lisonjear su despotismo. Por más que la libertad tenga muchos celosos partidarios no resulta de ello ningún efecto por la imposibilidad de conocerse y comunicarse las ideas: el tirano les priva de toda libertad, de obrar, de hablar y hasta de discurrir; sus pensamientos no pasan de ellos mismos…”
20. La tiranía hace débiles a los hombres. El antiparadigma lo constituye Hipócrates: No obstante todo, lo dijo con su ejemplo, mi ética de científico me convoca a curar a los bárbaros y tiranos enemigos de mi patria.
“Mas, volviendo al asunto de que inadvertidamente me había separado, digo que la causa principal de constituirse los hombres voluntariamente esclavos, consiste en que nacen siervos y son educados como tales; y de ahí se origina otra consecuencia, a saber: que los hombres fácilmente se vuelven, bajo los tiranos, afeminados y débiles; cuya verdad garantiza Hipócrates en su obra titulada: De las enfermedades. Este padre de la medicina tenía un corazón bien formado, y así lo manifestó a Artajerjes que le envió llamar con ofertas y presentes, contestándole francamente con las siguientes palabras: "Que su conciencia le permitía hacer uso de su ciencia para curar a unos bárbaros que querían hacer perecer a los griegos y servir a quien pretendía avasallar a su patria". Esta respuesta se halla aún hoy día en sus obras, y es un documento que eterniza la bondad de su corazón y la grandeza de su índole…”

21. Lo mediático espectacular simbólico también contribuye a la urdimbre de la SERVIDUMBRE VOLUNTARIA.
“No es tan fácil el pájaro en dejarse coger por el reclamo, ni el pez en caer al anzuelo como lo es el pueblo en dejarse seducir; maravilla ver cuán pronto se dejan ir al menor halago que se les dispense. Teatros, juegos, farsas, espectáculos, gladiadores, animales extraños, medallas, cuadros, etc, fueron para los pueblos antiguos los incentivos de la esclavitud, el precio de su libertad, los instrumentos de la tiranía. Alucinados los pueblos, cebados en pasatiempos frívolos y hechizados por vanos placeres, se acostumbraron paulatinamente a ser esclavos con mas facilidad pero peor, como los niños que aprenden a leer por el atractivo de las estampas que contiene el libro…” Los tiranos de Roma apelaron también a otro recurso, cual fue multiplicar las decurias públicas, donde se entregaban a los excesos de la gula: el romano más prevenido no hubiera dejado su taza de sopa a cambio de la libertad de la república de Platón. En las frecuentes distribuciones de trigo, de vino y hasta de dinero, contestaba el pueblo con descompasados gritos de ¡Viva el Rey! ¡Imbéciles! No se daban cuenta de que con aquella falsa generosidad no hacían más que recobrar una mínima parte de lo suyo y que el tirano no se lo hubiera podido dar si antes no se lo hubiera usurpado. Hombre había que recibiendo hoy un sestercio y hartándose en los festines públicos hasta más no poder, bendecía la generosidad de Tiberio y Nerón sin reparar que al día siguiente se vería en la dura precisión de abandonar sus bienes, sus hijas y hasta su propia sangre a la avaricia, a la lujuria y a la crueldad de aquellos soberbios emperadores, cuyos atentados sufría sin prorrumpir en la menor queja…”.
22. También las adjetivaciones atractivas para el pueblo contribuyen a afianzar la cultura de la servidumbre voluntaria.
“Tampoco olvidaron los emperadores romanos el apropiarse del título de Tribuno del pueblo, ya porque este cargo era mirado como santo y sagrado, ya porque se habla establecido en defensa y protección del pueblo; por este medio se aseguraban la confianza de los romanos, como sii bastara con oír el nombre sin percibir los efectos… No son menos perjudiciales hoy en día los que cometen toda clase de daños a la sombra de las frases lisonjeras de bien común y felicidad pública, halagando con ello al pueblo. A esto se llama engañar con finura, si pudiera haberla en donde domina el descaro. Los reyes asirios y medos raras veces se presentaban en público, formándose la idea de que no siendo vistos del populacho, llegaría éste a tenerlos por algo más de lo que eran; ocupando de este modo la imaginación del vulgo, que creía tanto más en cuanto la vista no podía enjuiciar…Causa compasión, en verdad , oír hablar de cuántos arbitrios y ridiculeces se valieron los tiranos para consolidar su tiranía; valiéndose de tantos pequeños medios, sabiendo que trataban con unos pueblos tan ignorantes y estúpidos que, por mal que se les tendiera el cebo, caían en él, siendo más fácilmente engañado y sujetado cuanto más se burlaban de él…”.
23. Sobre cómo la fetichización del déspota hace Milagros.
“¿Y qué diremos de otra patraña adoptada también por los pueblos antiguos como moneda corriente, cual fue el creer firmemente que el dedo pulgar de un pie de Pirro, rey de los epirotas, tenía la virtud de hacer milagros y en particular de sanar a los enfermos? Y aún para acreditar más el cuento fingieron que después de quemado el cadáver se habla encontrado el dedo ileso entre las cenizas, respetado de la voracidad de las llamas. Así es como el, pueblo estúpido cree con fe las mentiras que él mismo se ha forjado…”
24. El Uso social e ideológico de la Religión como dispositivo de legitimación de la Servidumbre.
“Muchos autores lo afirman de un modo que salta a la vista que sólo han recogido los rumores de la calle. Al regresar Vespasiano de Asiria, y al pasar por Alejandría en dirección a Roma para tomar posesión del imperio, obró muchos prodigios, como enderezar cojos, dar vista a los ciegos y otras mil cosas que para ser creídas se necesitaba ser más ciego que los que suponían curados. Y hasta los mismos tiranos no han podido menos de admirarse de la facilidad con que los hombres podían soportar a un hombre que les perjudicara. Querían ampararse con la religión y, si era posible, tomar prestada alguna muestra de divinidad para el mantenimiento de su malvada vida. Asi, Salmoneo está sufriendo los horrores del Averno, según la Sibila de Virgilio, por haberse burlado de la credulidad del vulgo queriendo representar la persona del padre de los dioses…”.

25. La Sibila de Virgilio
De Salmoneo vi la empresa brava;
de fogosos caballos sostenido,
los honores divinos usurpaba
y ser del rayo autor finge atrevido:
El trueno y vientos imitar pensaba,
y de horroroso estruendo precedido
con el fuego terror diseminaba,
de las Ciudades griegas fue temido.
Mas de una nube el Padre omnipotente
un rayo le arrojó, y en el Averno
hundióse carro y dios, y el imprudente
sufre amargo dolor y llanto eterno.
Burlóse de los pueblos, y al momento,
a la burla siguió fiero tormento’ .
(Virgilio, Eneid.i vs. 585 y sg.)
Si éste es el castigo fulminado contra el estúpido que abusó de la credulidad pública ¿cuál deberá ser la suerte de aquéllos que han abusado de la religión para autorizar sus embustes?”.
26. Al déspota no lo defienden las masas armadas, es la primera cohorte del trono la que lo reproduce.
“Llego ahora a un punto que es, a mi parecer, el principal secreto y resorte de la dominación, el más grande apoyo y fundamento de la tiranía. El que cree que las alabardas y los esbirros salvan a los tiranos, en mi concepto se equivoca grandemente; se sirven de ello más bien como formalidad y espantajo que por la confianza que tengan en ellos. Los arqueros podrán impedir la entrada de los palacios a los inexpertos y pusilánimes; pero no la impedirán a los que saben abrirse paso por en medio de las armas. Más emperadores romanos fueron víctimas de sus mismos guardias que salvados por ellos; las masas armadas son las menos a propósito para defender un tirano. A primera vista parecerá esto casi increíble pero así sucede en realidad. Cinco o seis son a lo más los que conservan al tirano en su poder y al país en esclavitud; adulan al primero y le allanan el camino de las crueldades; le acompañan en sus placeres,.le facilitan los medios de saciar sus licenciosos apetitos y participan de sus rapiñas. Y estos tales dominan de tal modo a su jefe, que le obligan a autorizar hasta sus propias maldades. Como les es fácil hacerse prosélitos, buscan a quinientos o seiscientos que imiten en ellos la misma táctica que observan en su soberano. Estos seiscientos tienen bajo sus órdenes a más de seis mil ahijados, que colocados en los destinos superiores de las provincias, o en la administración de los fondos públicos se dan la mano para su codicia y crueldad; excitándoles al propio tiempo a que hagan todo el mal que puedan, a fin de que se comprometan en tales términos que no les sea posible medrar sino bajo su sombra, ni evadirse de la justicia sino recurriendo a la protección de sus favorecedores. El que pretenda desenvolver esta madeja, verá que seis mil, y aún cien mil y millones, concurren de acuerdo, formando una cadena ininterrumpida que da fuerza al tirano, el cual les arrastra en pos de sí como Júpiter a los demás dioses, según la pintura de Homero. De aquí tomó origen el aumento del poder del Senado bajo el imperio de Julio César, el establecimiento de nuevos destinos y el nombramiento de empleados, no con el objeto de reformar la administración de la Justicia, sino para robustecer la tiranía. En suma, los favores y beneficios que prodigan los tiranos se dirigen únicamente a aumentar el número de quienes consideran provechosa la tiranía, en términos que pueda rivalizar con el de los amantes de la Libertad. Del mismo modo que en el cuerpo humano, dicen los médicos que si se forma un tumor se reúnen en él los humores venenosos y lo entumecen, del mismo modo en el cuerpo político, cuando un rey se erige en tirano, toda la hez del pueblo y aún aquellos que son incapaces de distinguir el bien del mal, se les reúnen; y no digo un puñado de ladronzuelos que poco mal o bien pueden hacer en un país, sino los ambiciosos y avaros que se amalgaman alrededor de él y le sostienen para participar del botín y constituirse ellos mismos en tiranos subalternos. En esto imitan a las cuadrillas de ladrones y piratas: los unos van a la descubierta del país mientras que los otros persiguen a los viajeros; los unos esperan emboscados mientras que los otros están al acecho; los unos matan, los otros despojan cuanto se les presenta; y aunque entre ellos hay también preeminencias y unos son jefes y otros subordina subordinados, con todo no queda nadie sin participar del botín o por lo menos del reparto…Pocos son los validos, por no decir ninguno, que, después de haber sostenido el despotismo de los reyes, no hayan experimentado más tarde en ellos mismos los efectos de la crueldad que muchas veces habían excitado contra los demás; enriquecidos la mayor parte a la sombra de su favor y con despojos ajenos, a su vez han sido también despojados del fruto de sus rapiñas para enriquecer a nuevos favoritos…”.
26. Los déspotas no estiman ni son estimados.
“Tan cierto es que el tirano no estima ni es estimado. La amistad, este sentimiento sublime, cuyas dulzuras tan sólo conocen los hombres de bien, no se sostiene sino por el amor mutuo, y se alimenta no tanto con beneficios como por una recíproca correspondencia. La convicción que se tiene de la fidelidad de un amigo es el verdadero y sólo vínculo de la amistad: un bello natural, el desprendimiento y la constancia son sus fieles compañeros. La amistad jamás se hermana ni con la crueldad, ni con la deslealtad, ni con la injusticia; pues cuando los hombres malos se reúnen forman más bien un complot que una sociedad. No se sostienen entre sí sino-que se temen; no son amigos, sino cómplices. Pero, aún cuando no mediaran estos inconvenientes, siempre será sumamente difícil el hallar amor seguro de un tirano. Elevado sobre la esfera de los demás y no teniendo compañeros, se encuentra ya más allá de los límites de la amistad cuya sede está en la igualdad. Por esto es que entre los ladrones reina la mejor armonía cuando tratan de repartirse el botín, porque todos se consideran iguales y compañeros, aunque no se amen y más bien se miren con cierta prevención, aunque no quieran aminorar su fuerza al desunirse. Pero los favoritos no pueden jamás estar seguros de la buena fe de un tirano, siempre superior a ellos, que desconoce derechos y deberes, que no tiene más ley que su capricho, y ningún compañero por ser dueño de todos. ¿Y no son dignos de compasión aquellos hombres, que a la vista de tantos ejemplos y peligros amenazantes no saben escarmentar en cabeza ajena? Entre tantos como rodean el solio de los tiranos no hay uno solo que tenga la previsión y el valor de decirles lo que, según la fábula dijo el zorro al león, que se fingía enfermo: ‘Mucho gusto tendría en visitar tu cueva; pero entre las muchas huellas de animales que se dirigen hacia allá, no he visto hasta ahora ninguna que indique haber salido de ella para regresar hacia su casa’…”.
27. La Boétie le pide al Todo-Poderoso que apresure la llegada de los tiranos al Averno.
Aprendamos pues, por fin, aprendamos a obrar bien; alcemos los ojos al cielo, ya sea por nuestro propio honor o por amor a la virtud, dirigiéndonos siempre al Todo-poderoso, testigo fiel de nuestras acciones y juez inexorable de nuestras faltas. No creo equivocarme si aseguro que no hay una cosa tan opuesta a Dios, todo liberal y pío, como la tiranía, y que su severa justicia tiene reservado en los abismos un castigo particular para los tiranos y sus cómplices.”.